Lecciones que dejó la Cumbre del G-20 y dos victorias en el bolsillo para Joe Biden

Estados Unidos conquistó dos objetivos en la cumbre del G20 en Nueva Delhi, del que participó Argentina como miembro permanente, que reúne a las grandes y medianas potencias. La ausencia de los líderes de China, Xi Jinping, y Rusia, Vladimir Putin, hicieron más visibles los resultados y sus proyecciones.

En primer lugar Italia anunció su retirada definitiva de la adhesión a la Ruta de la Seda, que China está difundiendo en una red de transportes por todo el mundo.

Desde 2019 los italianos eran el único país europeo miembro y el domingo un diálogo directo de la premier Giorgia Meloni con el primer ministro Li Qiang, que reemplazó al presidente chino, intentó suavizar la decisión envolviéndola en la promesa común de un reforzamiento de la alianza chino-italiana que debería concretarse en los próximos meses.

Los chinos aceptaron el hecho consumado.

El asunto estaba resuelto. El problema era como presentarlo. En julio pasado, Meloni viajó a Washington y le anunció secretamente al presidente Joe Biden que Italia se retiraba del acuerdo con los chinos de 2019 por la Ruta de la Seda. No hacían falta presiones más duras de EE.UU.: la premier italiana de extrema derecha ha consolidado en su primera año de gobierno su poder pese al origen político preñado de neofascismo de Hermanos de Italia, el partido con el que ganó Meloni las elecciones generales.

Al frente de una alianza de centroderecha Meloni ha logrado fortalecer su poder y hoy, con un 30% de apoyo popular a su partido, ha estabilizado a las derechas en el poder.

La clave final para Meloni es apoyarse totalmente en Estados Unidos y en la reunión de Nueva Delhi se confirmaron todas las premisas.

De la Ruta de la Seda al Corredor de la India

Italia se va de la Ruta de la Seda y se sube al vagón del acuerdo anunciado del Corredor entre la India, los países europeos, Gran Bretaña y otras potencias, que establece una conexión por barcos y trenes entre India, los países del Golfo, Israel, el Mediterráneo y Europa que penetra en el área Asia-Pacífico.

La clave final para Meloni es apoyarse totalmente en Estados Unidos. Foto: Reuters

Un proyecto colosal que significó para el líder indio Narendra Modi un salto al ejercicio del poder en las estrechas cumbres del poder mundial.

Este hecho hizo más visible la ausencia del presidente chino Xi Jinping, que no había faltado nunca a un G20.

El liderazgo indio en Asia

Es vistosa la creciente influencia del liderazgo indio en el Asia Pacífico, la región que por ejemplo el Pentágono norteamericano considera el área más vital del planeta por las dimensiones de su conflicto geopolítico. Xi Jinping fue por esto criticado en el tradicional encuentro anual de Behidaie del partido Comunista, que lo habia reelegido meses antes para un tercer mandato como jefe del partido único, en el país de 1.400 millones de habitantes,

India es ya la nación más poblada del mundo con unos cientos de miles de habitantes más que China. La distancia se alargará en favor de los indios, que no impusieron nunca obligaciones para reducir la expansión demográfica, medida que tomaron los chinos y hoy están arrepentidos.

Las relaciones entre ambas superpotencias siguen con altibajos. China publicó un mapa oficial hace un mes en el que reivindica como propio el entero estado indio de Arunachal Pradesch.

El primer ministro de la India, Narendra Modi. Foto: BloombergEl primer ministro de la India, Narendra Modi. Foto: Bloomberg

El proyecto de Corredor indio contempla un ferrocarril de alta velocidad y capacidad entre Haifa y Dubai en grado de superar los tres embotellamientos que han condicionado las relaciones entre el Mediterráneo y el Indo Pacífico: el canal de Suez y los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb.

La nueva red no será solo ferroviaria. En su eje, se construirá una conectividad energética de gasoductos e hidrógeno, con una conexión digital. Se trata de una gran oportunidad de integración de las economías europeas y del Medio Oriente con la región del Indo-Pacífico.

En el gran teatro mundial del enfrentamiento entre la alianza militar occidental encabezada por Estados Unidos, principalmente contra China, el Corredor indio serviría para controlar las acciones chinas, pero también de autocracias como las de Irán y Pakistán.

El salto italiano de la Ruta de la Seda al Corredor hace más notable la adhesión de las principales potencias de la Unión Europea, como Alemania, Francia, Italia y España al proyecto aprobado en la India.

La victoria de EE.UU. de sus planes para promover programas de inversión en los países menos desarrollas exalta en primer lugar al propio presidente Joe Biden, que atraviesa tantas dificultades para lograr la reelección presidencial que ambiciona en 1984.

El proyecto del Corredor contará con la montaña de oro de los fondos prometidos por Biden, que suman 600 mil millones de dólares. “Una inversión revolucionaria”, afirmó el presidente norteamericano.

Italia se incorporó también, único país europeo, al lanzamiento del la Alianza Global del área combustibles promovida por la India con el apoyo clave de Estados Unidos. Argentina y Brasil también firmaron.

Washington reclamó la presidencia del G20 para 2026 y China se opuso. Un síntoma bien claro del deterioro de las relaciones entre ambas superpotencias.

En Bruselas, la presidente del gobierno Ursula von der Leyen se mostró preocupada por la situación y advirtió acerca de “los riesgos de la politización de las cuestiones económicas y la instrumentalización de los problemas de seguridad”

Dijo que China y la Unión Europea “deben unirse y cooperar ulteriormente para contrastar las incertidumbres del mundo con una relación estable”.

Le respondió el primer ministro chino Li Qiang, asegurando que China esta disponible para un encuentro con los lideres europeos “antes de fin de año”.

Es más, en nombre Xi, el premier chino auspició que la Unión Europea “continúe a sostener el principio de la economía de mercado y de la competencia leal, manteniendo abierto un mercado comercial y inversiones, que den un ambiente transparente y no discriminatorio para las empresas chinas que invierten y continuarán a invertir en Europa”.