Nuevo escándalo en Francia: ¿Dónde está la policía?

Una policía de “brazos caídos” y con “licencia por enfermedad masiva” sacude a Francia. Después de los Chalecos Amarillos, las protestas por la reforma laboral, los Black Blocs y sus combates de guerrilla urbana en las manifestaciones, el estallido social tras la muerte del joven Nahel en Nanterre, la policía francesa inicio un movimiento de protesta difícil de cuantificar en todo el país.

Todo comenzó el mes pasado en Marsella, una ciudad violenta y volátil, con mucho tráfico de droga, armas y población inmigrante, donde cuatro oficiales fueron acusados de agredir a un trabajador de hotel, de 22 años, durante los disturbios que estallaron en todo el país a raíz de la muerte de un joven en un control policial.

A tres policías se les dio la libertad bajo fianza. Pero a uno se lo mantuvo bajo custodia, en espera del juicio. Una decisión que enfureció a sus colegas, quienes dijeron que era impensable que un oficial fuera encarcelado, junto a los criminales que habían atrapado.



«Respeto y apoyo social a nuestras fuerzas del orden», dice una pancarta en defensa de la Policía, en Francia: Foto: CLEMENT MAHOUDEAU / AFP

El oficial confiesa

El oficial, identificado como «Christophe», se presentó el jueves a la tarde en el tribunal de apelación de Aix en Provence para pedir fianza y su liberación. La rechazaron y siguió detenido para ser juzgado. Está acusado de haber tirado con un “flash ball” (una munición antidisturbios) a Hedi, en la noche del 1 al 2 de julio, en Marsella, al margen del estallido social en las principales ciudades del país.

En la audiencia judicial, el policía admitió que había tomado “la decisión de usar el LBD (como se llama técnicamente a esta arma) una vez”.

Hedi, el empleado de hotel de 22 años, está gravemente herido en el cráneo. Fue apaleado por cinco personas, que se identificaron como policías de la BAC (unidad anti criminalidad). Le partieron la caja craneana a la mitad, perdió un ojo y expresó su fe en la justicia. Cree que “ciertas ovejas negras deben ser descartadas de la tropa”.

El abogado de Hedi, Jacques Preziosi. Foto: CLEMENT MAHOUDEAU / AFP


El abogado de Hedi, Jacques Preziosi. Foto: CLEMENT MAHOUDEAU / AFP

“Las imágenes son oscuras pero lo suficientemente utilizables para establecer responsabilidades”, aseguró el miércoles Jacques-Antoine Preziosi, abogado de Hedi.

“Además, el cartucho de la bala disparada por el policía fue encontrado en la cuneta, no lejos del lugar donde estaba destinado”.

“En ningún momento hubo la menor sospecha de daños a bienes o personas que justificaran la legítima violencia de la policía” afirmó el abogado.

Olivier Véran, Ministro Delegado para la Renovación Democrática y portavoz del Gobierno, habló por teléfono con Hedi. Así lo informó su abogado. 

Durante esta llamada telefónica, Olivier Véran “expresó finalmente su preocupación, su benevolencia, el hecho de que dijo que le deseaba una pronta recuperación”, explicó. El portavoz del gobierno formuló palabras «muy tranquilizadoras para Hedi», según el abogado.

Los jefes de policía han estado presionando públicamente para la liberación del oficial detenido, con la esperanza de que los oficiales de toda Francia vuelvan a trabajar. Pero la campaña ha enfurecido a los jueces superiores, que los acusan de intentar influir en un fallo judicial, en incumplimiento de su deber de imparcialidad.

Licencia por enfermedad

Los policías de Marsella están de baja laboral o “licencia por enfermedad”, firmada por doctores complacientes con sus reclamos. “Burnout” es el diagnostico: stress, agotamiento, depresión. Esta ola se inició tras el ingreso en prisión preventiva de uno de sus compañeros de la BAC.

Los policías de Marsella están de baja laboral o “licencia por enfermedad”. Foto: CLEMENT MAHOUDEAU / AFP


Los policías de Marsella están de baja laboral o “licencia por enfermedad”. Foto: CLEMENT MAHOUDEAU / AFP

Una forma de expresar su hastío, en una profesión que no tiene derecho a huelga.

La comisaría del distrito 14 de Marsella estuvo cerrada al público este domingo. A unos cientos de metros, solo las quejas más importantes, como asaltos o robos, se atendieron en el distrito 15, vecino. Esta situación es consecuencia de la proliferación de bajas por enfermedad dentro del cuerpo policial.

Menos de una semana después de la acusación de cuatro policías de la BAC de Marsella y la prisión preventiva de uno de ellos, la ira se ha intensificado y extendido.

Mientras los sindicatos policiales evocan un «estado de desconcierto» en las filas tras esta decisión, y exigen una «jurisdicción especializada», las “bajas por enfermedad “ se han multiplicado primero en la plantilla de la BAC. Luego en todas las unidades de la vía pública de Marsella. Pero también en varias ciudades en el sur de Francia y en Ile-de-France. El movimiento se extiende.

“Mis compañeros no están en condiciones de reanudar el servicio, dada la onda expansiva provocada por la detención de su colega”, explica Eddy Sid, delegado de la Unidad de Policía FO de la SGP, un sindicato policial..

Ansiedad crónica

El motivo de estas bajas laborales es un «estado de ansiedad crónico comprobado», subraya el sindicalista. «Acumularon horas para restablecer el orden durante los disturbios, y se volvió contra nosotros», explicó Bruno Bartoccetti, jefe de la zona sur del sindicato SGP Unidad FO.

Los policías alegan un estado de ansiedad crónico tras enfrentar semanas de disturbios. Foto: Reuters


Los policías alegan un estado de ansiedad crónico tras enfrentar semanas de disturbios. Foto: Reuters

Este hartazgo entre los policías no es nuevo, sobre todo porque la profesión rara vez puede hacerse oír, al estar sujeta al derecho de reserva y no tener derecho de huelga, como otras profesiones, como los guardias de prisiones, los magistrados o los militares.

“Cuando no está de servicio, el policía se expresa libremente dentro de los límites impuestos por el deber de reserva y por la lealtad a las instituciones de la República”, establece el código deontológico.

La policía ya ha eludido esta prohibición del derecho de huelga. En febrero de 2016, agentes de la Policía de Fronteras (PAF), protestando por la pérdida de las prestaciones sociales, llevaron a cabo controles «celosos», que causaron estragos en los aeropuertos de Roissy y Orly.

Unas semanas más tarde, tras el ataque a sus compañeros de Viry-Châtillon, cientos de policías se habían manifestado, sin precedentes, en los Campos Elíseos.

¿Qué es el código 652?

Desde el viernes pasado, el sindicato Unidad de Policía FO de la SGP también ha pedido la aplicación del «código 562».

“No llamamos a baja laboral sino a no hacer más el trabajo de iniciativa”, descifra Bruno Bartoccetti, responsable de la zona Sur, quien asegura que la policía no “abandonó a la población”.

Concretamente, la policía sale sólo por requisiciones o por asuntos urgentes. “Todo lo que sea urgente se proporcionará en Marsella”, insiste Eddy Sid. “Si llaman por un ataque, la policía estará presente”.

Policías en la entrada de los tribunales donde se negó la libertad a un compañero detenido. Foto: CLEMENT MAHOUDEAU / AFP


Policías en la entrada de los tribunales donde se negó la libertad a un compañero detenido. Foto: CLEMENT MAHOUDEAU / AFP

El código 562 corresponde a «posición de pausa en espera»

Los códigos de misiones tradicionales, patrullajes, intervenciones, entre otros, ya no se ingresan en el software de la comisaría. “Es una acción simbólica. Queremos una salida a la crisis, que pasará por la garantía de una jurisdicción especializada”, concluye Bruno Bartoccetti.

La consecuencia es una ola de robos. En las playas de Marsella no hay más patrullas. Los bañeros recomiendan a los turistas cuidar sus cosas cuando van al mar o guardarlas en los lockers.

Las cámaras de seguridad muestran como un grupo de tres jóvenes se organizan para robar: uno mira la playa desde una moto en la Corniche y luego informa a los otros dos, que llegan nadando a la playa. Así desaparecen carteras, ropa, celulares o lo que encuentren al paso. Nadie recibe las denuncias.

En las playas de Marsella no hay más patrullas. Los bañeros recomiendan a los turistas cuidar sus cosas. Foto: Bloomberg


En las playas de Marsella no hay más patrullas. Los bañeros recomiendan a los turistas cuidar sus cosas. Foto: Bloomberg

Béziers, abandonada a su suerte

Oficiales en Béziers, en el sur de Francia, se unieron a esta revuelta nacional.

Algunas patrullas policiales en Béziers esta semana parecen haber sido realizadas por personal administrativo.

En Béziers, una ciudad con una población de unos 76.000 habitantes y, en tiempos normales, unos 190 oficiales, no hubo ningún servicio digno de mención el pasado fin de semana.

Los jefes de policía dijeron que descubrieron el sábado por la noche que los oficiales que debían estar en el trabajo habían enviado “licencias por enfermedad“, entregadas por médicos de cabecera, que aparentemente simpatizaban con su causa.

“La brigada nocturna que debería haber entrado en servicio cayó enferma al mismo tiempo”, dijo Yannick Blouin, el jefe de policía regional. “No pudimos anticipar eso”.

Cuando Denis llamó a la policía después de que unos ladrones lo asaltaran, cuando intentaban entrar en su departamento en Béziers, se encontró esperando en la línea. “Tardaron 20 minutos en responder”, dijo el comerciante de 64 años.

Probablemente debería considerarse afortunado de que contestaran el teléfono. Este fin de semana, todos los policías que debían estar de servicio en Béziers se reportaron enfermos, como parte de este movimiento de protesta nacional sin precedentes , que ha provocado un debate político y una alarma generalizada.

Abierta rebelión

Las consecuencias han dejado al gobierno del presidente Emmanuel Macron a la defensiva frente a una fuerza de ley y orden que parece cada vez más hostil y simpatiza con Marine Le Pen. Los oficiales están en rebelión abierta, expresando su oposición al poder judicial y la sospecha de los políticos a los que deben responder.

La muerte de Nahel Merzouk por la policía en París desencadenó ocho días de disturbios en Francia. El policía que lo mató recibió 1.636.240 euros de donaciones de 85.107 donantes. Lo han bautizado “la donación de la vergüenza”, pero muestra el estado de ánimo de una sociedad muy fracturada.

Las donaciones a la familia de Nahel, quien murió en manos del policía por no detenerse, solo llegó a 243.000 euros.

Luego de que la policía en Marsella entrara en protesta. La siguieron al menos 7.000 oficiales más en el resto del país.

París, corresponsal

ap

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