Sergio Massa, el traidor que salv al peronismo

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Es cierto que Massa tiene que ganar an la segunda vuelta, tambin que la suya fue la peor eleccin presidencial en la historia del peronismo. Pero la habilidad del ex presidente de la Cmara de Diputados es innegable.

Simpatizantes de sergio Massa celebran la victoria del candidato de Unin por la Patria.Mario De FinaAP
  • Elecciones argentinas El peronismo da la gran sorpresa: gana las elecciones y se jugar la presidencia en una segunda vuelta con Milei

Por aos, a Sergio Massa le habrn ardido los odos: la palabra «traidor» era la nica que pronunciaban en el kirchnerismo cuando se acordaban de l. Pero eso es historia, tras la sorprendente victoria que logr este domingo, el «traidor» se convirti en el salvador de todo el peronismo. Y tiene ahora buena parte de las papeletas para ser el prximo presidente.

Massa, de 51 aos, fue casi todo lo que se puede ser en poltica, tanto en cargos como en ideologa. De joven abraz la fe liberal como miembro de la Unin de Centro Democrtico, de joven adulto fue alfil de Nstor y Cristina Kirchner, para convertirse en 2013 en el freno a las ambiciones de eternidad poltica de la presidenta. Diez aos despus pas a ser la apuesta resignada de Cristina y un inesperado ganador de las elecciones presidenciales de este domingo.

Es cierto que Massa tiene que ganar an la segunda vuelta, tambin que la suya fue la peor eleccin presidencial en la historia del peronismo. Pero la habilidad del ex presidente de la Cmara de Diputados es innegable. Fue l quien infl entre bambalinas la candidatura de Milei dndole sustento poltico y de fiscalizacin electoral. Se crey que el experimento se le haba ido de las manos, pero lo cierto es que Milei le sirvi a Massa para quebrar a Juntos por el Cambio, que hasta hace un par de meses crea ganada la eleccin.

Para saber ms

Portero de balonmano en su juventud, Massa creci sabiendo desviar los mltiples ataques que sufre cualquier poltico en la primera lnea. Primero como alcalde de Tigre, luego como jefe del sistema de pensiones, jefe del Gabinete de ministros y tercera autoridad del Estado desde la presidencia de la Cmara de Diputados.

«Massa cometera un error si creyera que los votos que recibi son de l. La mayor parte de ellos son por espanto», destac el analista Alejandro Catterberg. El espanto, el miedo a Milei, ser sin dudas eje de la campaa que se inicia de cara a la segunda vuelta del 19 de noviembre.

Si un calificativo es aplicable a Massa es el de sinuoso. Cuando en agosto de 2022 asumi el Ministerio de Economa -Massa es abogado-, la pregunta era si no estaba apostando por una misin imposible. Qu rdito podra traerle asumir el control precisamente de eso que Argentina lleva dcadas sin poder controlar, la economa?

Asombrosamente, le dio rditos. Massa avanz sobre la estructura del gobierno para convertirse de hecho en el presidente, mientras Alberto Fernndez se dilua personal y polticamente. Y el asombro fue mayor an al observarse que todos los nmeros de la economa empeoraron con Massa como ministro. La inflacin se duplic hasta rozar el 140 por ciento anual y las reservas del Banco Central son negativas en 8.000 millones de dlares.

Pero Massa y su equipo de campaa lograron el milagro de convertirlo en dos personas en una, pero dos personas antitticas. Estaba el Massa ministro de Economa que gastaba el dinero que no existe y al que la inflacin se le iba de las manos. Y estaba el Massa candidato que prometa solucionar todo lo que no funciona, entre otras cosas, la inflacin de Massa.

El ministerio, sin embargo, le dio centralidad y ptina de hombre de Estado. Insisti una y otra vez en que acept «un fierro caliente» cuando podra haber evitado el duro desafo de asumir la economa e intervino en mltiples temas ajenos a su ministerio. La estrategia rindi frutos.

El ganador de la primera vuelta es, probablemente, el mejor amigo que tienen el gobierno y el establishment poltico de los Estados Unidos. No puede decir lo mismo el Fondo Monetario Internacional (FMI), que una vez que liber un pago de 7.500 millones de dlares para Argentina, vio como Massa se olvidaba de todos los compromisos adquiridos, converta en casi inexistente el Impuesto a la Renta de las Personas Fsicas (Impuesto a las Ganancias, en Argentina) y reparta dinero poniendo al rojo vivo las mquina en la Casa de la Moneda. Era una parte esencial de su campaa rumbo a la Casa Rosada.

Massa no est solo, el «pack» incluye a Malena Galmarini, su esposa, presidenta de la empresa estatal de agua potable y frustrada candidata a alcaldesa de Tigre. Quienes los conocen aseguran que la ambicin de los Massa es incluso superior a la de Nstor y Cristina Kirchner. Y eso, se sabe, es mucho decir.